lunes, 3 de mayo de 2010

Cartas Urgentes desde Sudfrica (parte II)



Por Eulalio Meaurio (Desde el Apart heid hotel con frigobar y pileta de Ciudad del Cabo)

Dos de mayo. Fui al banco esta mañana y la cuenta estaba vacía. El negrero de mi jefe del blog (blanco) se patinó la guita y se justificó con un simple correo electrónico: “Eulalio: las gafas, el auto y el perro tienen sus costos, ni bien Ratti me adelante un cheque te giro el efectivo. Feliz Día del Trabajador”. Así como todos los perros ladran, todos los jefes creen que sus empleados ganan bien y tienen un asombroso poder de ahorro.
Le comento la situación al cajero (negro) que me atendía y me soltó una explicación detallada del problema.
“Eulalio, desde que el ser humano comprendió que la acumulación de bienes materiales les garantizaba una vida más llevadera en la tierra se las ingenió para chuparles la sangre a los demás. Con el objetivo primero y último de multiplicar su patrimonio, esta especie de vampiro-jefe-emperador-patrón-gobernante entendió que las horas de trabajo necesarias para obtener las (sus) riquezas no las cumpliría él mismo (hecho que le produciría agobio, cansancio, disfunción sexual, estrés, etc) sino que las haría su semejante. El hecho no seducía a su vecino porque le tocaba poner el lomo, por lo tanto, el astuto mandamás se las ingenió para sobornar al grupo de muchachos más fornido de la comarca para amedrentar a todo aquel que no quisiera prestar su colaboración a la causa”, explicó el banquero (negro).
Mientras la fila en el South African Bank crecía, el sociólogo de turno continuó. “Con la aparición de la nueva figura de Amo o Jefe, la cosa se puso picante. Algunos se vieron forzados a huir de sus aldeas, pero otros, por temor, por sus hijos o falta de autoestima decidieron obedecer. Después recibieron como obsequio unas pesadas cadenas, más tarde les entregaron pan y una choza a cambio de lo que cosechaban. Pero el negocio se perfeccionó. Llegaron las máquinas y el soporte ideológico de este nuevo sistema (que bautizaron capitalismo), empezó a hablar de libertad de mercado. Allí no habría más esclavos, sino ciudadanos libres que ofrecerían sus bienes en el mercado basado en la ley de la oferta y la demanda, la cual sería equilibrada armoniosamente por una “mano invisible”. En ese nuevo esquema de intercambio de favores sólo había dos opciones: ser capitalista (tener los medios de producción) o trabajador (detentar la fuerza de trabajo)”, describió el empleado bancario.
Las puteadas de los traficantes de colmillos de marfil (blancos, los maleantes y los colmillos) que querían extraer dinero de sus cajas de ahorro se hacían sentir desde atrás de la fila, pero nadie podía detener al cajero (negro) que continuaba con su explicación. Y ejemplificó: “El maneje es el siguiente: la empresa x pone un cartel “necesitamos trabajadores” (demanda) y 200 tipos van a hacer cola para ingresar a la planta (oferta). Allí la mano invisible toma a 100 y al resto les mete un voleo en el ojete, dando forma al ejército de desocupados que servirán como variable de presión a los que tienen ocupación para recordarles que si no aceptan las condiciones laborales hay otros que se mueren por sus puestos”.
“¿Y entonces?”, lo interpelé a lo Majul. “Simple –contestó el empleado (negro) del banco (de blancos)–. Después de este nuevo contrato social, los obreros ahora laburaban 18 horas de corrido, pero libremente, a cambio de un salario que servía para pagar ¡el pan y la choza! Exactamente lo mismo que tenían antes de firmar el acuerdo social”.
Los domadores de leones, los traficantes de colmillos de marfil, dos Sprinboks (blancos) y un japonés que quería un anticipo para sacar una entrada para el partido inaugural del Mundial se impacientaban en la cola. El empleado los señaló y me confió: “Este vampiro-jefe-emperador-patrón-gobernante del que te hablo no sólo se contenta con dominar tu cuerpo. También quiere tu mente. E inventó el televisor. Y la publicidad. Y para eso promovió el matrimonio, para que haya una mujer al lado de cada tipo para recordarle que es necesario comprar el mueble nuevo que adorna el living que tiene un plasma que está conectado a un DVD que se escucha por un Home Theatre que se paga “en cómodas cuotitas” y que por eso mismo vos, pedazo de pelotudo-digitado-pensado por Tinelli, venís al banco y pedís un préstamo para adquirir todas esas cosas que no necesitas pero creés que es imprescindible para vivir. Y para poder devolver ese préstamo vas a transpirar, hacer horas extras, abandonar a tus amigos, olvidarte de llamar a tu vieja para el cumpleaños y más. ¿Todo para qué? para devolver la guita al banco, que no quiere tu plata, sólo tus deudas. Y el vampiro-jefe-emperador-patrón-gobernante es tan generoso y comprende tu sacrificio que hasta permite que todos los primeros de Mayo festejes el Día del Trabajador… para matarte sin remordimientos los demás 364 días del año”.
Asiento como si entendiera algo de lo que me explica el tipo y dejo que siga hablando. “¿Sabés lo único bueno, Eualio? Que salgo de este manicomio y me voy con los muchachos a comer un asado de Cebra al campito que inauguró Nelson Mandela y después armamos un picadito”, soltó el obrero de los cheques y los pagarés.
El fútbol, la vía de escape para todos los problemas de la vida, reflexiono y me retiro del banco. Me pierdo por las calles de Ciudad del Cabo y entro a un ciber. Es domingo pero en Sudáfrica no hay problema. Los negocios son atendidos por los empleados (negros) y siempre están abiertos. Entro a google y busco rápidamente los principales diarios deportivos de Posadas para ponerme al tanto de la suerte de mi equipo en la Liga Interprofesional. A simple vista los títulos son alentadores. “El héroe del whisky”, remarca Primera Edición. Y amplía: “Diego Zambrano apareció cuando Agrofor más lo necesitaba y el naranja se prende en la pelea”. El Territorio fue más polémico: “La Negra no, Diego sí. El dinámico volante central de Agrofor dilapidó una clara oportunidad de gol frente al arco. Zambrano no”. Misiones On Line tituló: “Agrofor al diván. El naranja enloqueció con el referi, Cacho expulsado, y un grito de gol desmedido. Locura en el hipódromo y puteadas por la escasez de carne post partido”. Noticias de la Calle publicó un escueto: “!!Dinooooooo!!!” y amplió en la bajada: “Agrofor tuvo vaivenes en su juego, pero ganó. Cuando todo era desorden, el ingeniero Enríquez unificó las voces en la cancha y se retiró coreado. El volante confesó tener pesadillas”.
“Hora Eulalio”, me dice el empleado (negro) del ciber. Le pido tolerancia y me adiciona 5 minutos. Y escribo un breve reporte: “Creo que la victoria fue positiva y los demás resultados ayudaron. Es necesario no perder la calma, entrenar y confiar en un sistema de juego. Ahora; el resultado, lo maneja Dios. Y cómo todos saben, Dios es obrero y de Agrofor•


PD: Un gran abrazo a mis amigos del GG que participaron activamente con sus comentarios en mi primer carta urgente desde Sudáfrica. Sus aportes son reconfortantes y de gran valía para el debate interno de Agrofor y para quien esto escribe.


miércoles, 28 de abril de 2010

Cartas urgentes desde Sudáfrica

Por Eulalio Meaurio (Desde el Apart heid hotel de Ciudad del Cabo)

Todas las mañanas en Ciudad del Cabo son iguales. Resaca y la obligación de justificar mi estadía en Sudáfrica un mes antes del comienzo del Mundial. Apuro una taza de café y salgo a la jungla en busca de la materia prima indispensable para mi oficio: información en bruto.
Las calles tienen baches y no se parecen en nada al empedrado del coqueto barrio 120 viviendas de San Isidro de Posadas. Me llama la atención el mal gusto en la vestimenta de la población negra en contraste con los pitucos blancos. El mal gusto se traslada a la elección de los alimentos. Mientras un blanco decide comer en un restaurant, un negro prefiere digerir hojas secas de los árboles. Las diferencias entre razas no se agotan allí. Un blanco opta por trasladarse en taxi, decisión opuesta a la de los hombres de color (negro) que eligen correrlos desde atrás. 

Me aventuro a averiguar por qué conviven estas dos culturas diametralmente opuestas dentro de un mismo país. Las respuestas no tardan en llegar. Un muchacho de unos 15 años que le estaba inspeccionando el bolso a un turista francés en la terminal de ómnibus me explica: “Mirá Eulalio, la renta per cápita de los sudafricanos blancos es de 5.302 dólares y la de los negros 323. La esperanza de vida de los blancos es de 72 años. La de los negros sudafricanos 59 años. La mortalidad infantil entre los blancos es de 12 por cada 1000 nacimientos. La de los negros está por encima de 76 por cada 1000 nacimientos, más alta que media de los países en desarrollo y el analfabetismo entre los negros sudafricanos es mayor que en los países vecinos”. La cordial explicación se extendió más de lo debido y la policía (blanca) le cayó encima a mi entrevistado (negro). Desde el patrullero y con las manos esposadas, el joven (negro) alcanzó a precisar algunos datos más: “De una población activa negra aproximada de 11 millones, 5,4 millones está desempleada y del total de la población recluida en las cárceles el 98% son negros. Bueno, conmigo ya llegamos al 99”.

“Ah”, contesto. Suficiente trabajo por hoy. Decido volver al hotel. Se aproxima la noche y hago un último chequeo de mails. Me entero que mi equipo en el Gran DT sigue defraudando y que los hermanos Rosas de Agrimensores quieren ser mis amigos por Facebook A punto de desconectarme paso revista por el blog de Agrofor. Veo la cucaracha envenenada, muchas fotos de asados y un desmedido despliegue sobre las intimidades de Apepú. Miro la tabla de posiciones y no encuentro al equipo. Contadores, Abogados (¿¡Abogados!?), Estudio, Juniors, Profes B, Los Pofesionales, Arquit…. La puta ¿dónde estamos? Seis jugados, dos victorias, dos empates, dos derrotas. “Hay liguilla”, me tranquiliza el reglamento. “Pero no le hacemos un gol a nadie”, me intranquiliza mi jefe del blog.

A la distancia se hace cuesta arriba arriesgar hipótesis. Pero el planeta está minado de periodistas deportivos que basan sus fundamentos en el horóscopo maya sin arrimar documentación, fuentes confiables y menos una miserable estadística. Así que proyecto un pensamiento: Legaron refuerzos (Guille Badaraco, Javi Bellochio, Fernando Velázquez y un flaco nuevo que juega de enganche de apellido Zambrano que nada tiene que ver con aquella imagen de Salvador Cabañas que anidaban en nuestras retinas a fines de 2009. En fin, ningún nombre pedido por el técnico, pero el mercado de pases está a la baja.
Se mantiene un estilo de juego: 4-3-1-2. Hay jugadores, buena conducción desde lo táctico, se sumó un preparador físico, la Foca entrena una vez al mes… Datos suficientes para revertir la situación y meter al Naranja otra vez en la pelea. 

Pero los plazos se acortan. La barra apoya críticamente y, según pudo saber por medio de un infiltrado que tiene este cronista entre el sector más radicalizado (NdR: apelo a que esta nota no caiga en manos de la comisión investigadora de Castrilli para determinar la relación prensa-barras), ya se estarían pintando banderas con leyendas amedrentadoras señalando a los responsables de la actual situación. Algunas podrían exhibirse el próximo sábado si los resultados no aparecen.
Según nuestro confidente, las mismas serían las siguientes:

• “Negra, mirame cuando te puteo”.
• “Julián,  4… de Copas”
• “Gastón = EMO”
 • “Foco, hacé un gol aunque sea por Facebook”
• “Flaco, ¿por qué?”
• “Joaquín ¿hasta cuándo?”
•Claudio ¿para qué?
• “Dino ¿para quién jugás?”
•  “Japo = madera”
•  “Facu = noche”
• “Belochio = $$$$”


Ampliaremos.

martes, 27 de abril de 2010